Fernanda Raiti

Educación en Valores Humanos. Comunicación Social

En busca del Valor Humano abril 14, 2010

Epistemología de los valores humanos (parte 2)

¿Leer parte 1? Click acá.

Establecer un acuerdo sobre una definición de humanidad es una de las tareas más difíciles que hayamos enfrentado alguna vez. Siempre ha habido un flujo de diversidad diacrónico (cambios a lo largo de diversos espacios de tiempo) y sincrónico (diferencias en el mismo espacio de tiempo) con respecto a lo que significa ser humano.

Los aborígenes pieles rojas norteamericanos les cuentan a sus hijos que cuando se creó la humanidad, fue hecha de arcilla. El Creador hizo a algunos hombres y mujeres y los colocó en el horno. Enseguida, impaciente por ver los resultados, sacó a un hombre y a una mujer del horno. ¡Ah!… ¡Era demasiado pronto! El hombre y la mujer estaban demasiado pálidos, amarillentos y blancuzcos. Sin embargo, el Creador decidió darles vida y así nacieron las personas de piel amarilla y blanca.

Luego de un tiempo, el Creador sacó otra pareja del horno. Esta vez, las figuras de arcilla estaban en su punto justo. Mostraban un perfecto color rojizo, como debe ser toda arcilla bien cocida. De esta pareja nació su tribu, los aborígenes pieles rojas norteamericanos. Eran de una belleza y magnificencia tal que hechizaron al Creador, quien permaneció contemplándolos un largo tiempo, y olvidó completamente a la otra pareja, que seguía cocinándose en el horno. Cuando se acordó de ellos, era demasiado tarde… Se habían quemado: eran de color negro. Sin embargo, el Creador también les dio vida y de esta pareja nacieron las personas de piel morena y negra.

A través de los siglos, la humanidad entera ha desarrollado y adquirido conocimientos y habilidades que influyeron sobre los hombres y las mujeres de su tiempo y también de tiempos futuros. Sin embargo, cada cultura y sociedad suele creer que posee la verdad, la belleza y la bondad; y su gente piensa que tiene la autoridad legítima de juzgar a otros desde su propio punto de vista, como lo hicieron los aborígenes pieles rojas norteamericanos, y como lo hacemos todos, casi todo el tiempo, sin darnos cuenta.

Para los filósofos griegos clásicos, el concepto de ser humano era bastante diferente del de los aborígenes pieles rojas norteamericanos, o de lo que significa para el hombre actual. En la historia de la humanidad siempre hubo una gran diversidad sobre este concepto, y esta diversidad ha creado y sostenido la riqueza y el carácter particular de las distintas culturas.

Sin embargo, esta diversidad disminuyó considerablemente en el último siglo. Estamos viviendo una globalización de la cultura humana; tendemos a vernos, a experimentarnos y a entendernos como humanos de un modo muy similar en todo el orbe.

Desde el comienzo del modernismo, una nueva visión del mundo se extendió en casi todas partes y particularmente en Occidente. Por primera vez en la historia, hay una tendencia a unificar el concepto de humanidad en casi todos los campos, como el derecho, la economía, la sociología y la educación, entre otros.

Con un amplio acuerdo sobre este concepto, ¿podríamos decir que finalmente hemos comprendido y definido el Valor Humano? ¿Alguna de las actuales definiciones puede equipararse con lo que se guarda como un tesoro tras las cuatro puertas mencionadas?

Evaluemos el concepto actual de ser humano, en especial como lo considera la educación tradicional, y decidamos si puede hallarse ahí la definición del Valor Humano.

¿Cuál sería la definición de ser humano en la actualidad? Se suele decir que lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de razonar y hablar. Ése podría ser el Valor Humano que estamos buscando.

Pero ¿el pensamiento y el lenguaje lo impregnan todo? ¿Son inmutables? ¿Indispensables? ¿Únicos?

Por cierto, podemos sostener que razonar y hablar una lengua altamente sofisticada son facultades exclusivamente humanas. Lo mismo puede decirse de otras facultades humanas, como las acciones, las emociones y la comprensión humanas. Examinémoslas a la luz de nuestras cuatro puertas. ¿Pueden atravesarlas estas facultades humanas? Para dar sólo un ejemplo, ninguna de ellas puede atravesar la puerta de ser inmutable. Nuestro pensamiento y lenguaje, nuestras emociones y acciones, nuestra comprensión de nosotros mismos y de nuestro entorno se enriquece y transforma de manera casi permanente y muy especialmente durante la infancia y la juventud, factor que garantiza el aprendizaje. Si esto no sucede, no hay aprendizajes posibles y en la medida en que estas facultades se rigidizan, a veces con la edad, disminuyen considerablemente nuestros recursos para estar y actuar en el mundo. De hecho, necesitamos que estas facultades cambien para poder crecer y desarrollar todo nuestro potencial. Estas facultades deben ser mutables más que inmutables si queremos ser humanos con pleno uso de nuestro potencial. Pero más allá de desarrollar nuestras facultades humanas, somos humanos por una razón más profunda aún; porque, como todo en este mundo tiene su propio valor, nosotros tenemos un valor único: uno que nos hace humanos y ninguna otra cosa.

El pensamiento y el lenguaje, las acciones, emociones y comprensión humanas se fomentan en la educación tradicional con el objetivo de obtener conocimiento orientado hacia la información, el desarrollo de habilidades, el equilibrio interno y la socialización.

Facultades humanas

• Pensamiento y lenguaje

• Acciones

• Emociones

• Comprensión

Objetivos de la educación tradicional

• Conocimiento orientado

hacia la información

• Habilidades

• Equilibrio

• Socialización

¿Cuál es este Valor Humano, este Valor absoluto, presente en todos y manifestado desde la profundidad del propio ser verdadero, más allá de lo físico, con todos sus atributos y pertenencias? ¿Qué nos hace humanos? ¿Cuál es nuestra característica? ¿Nuestra naturaleza? ¿Nuestro Valor Humano?

“Lo primero que surge del ser humano es el Amor. Comienza amando a su madre, a su padre, a sus hermanos y hermanas, a sus parientes y  amigos y ama la naturaleza. De este modo, la vida comienza con Amor. El mismo Amor se expande en nuestras palabras, acciones y pensamientos.

El reflejo y la chispa que ha surgido del Amor se llama Verdad. El mismo Amor, cuando es expresado en las acciones se llama Rectitud. Cuando se contempla este Amor la mente alcanza la Paz suprema. Cuando indagamos de dónde ha surgido este Amor y comprendemos su mismísima fuente, entonces comprendemos el gran principio de la No violencia. Por lo tanto, la corriente subterránea que fluye a través de la Verdad, la Rectitud, la Paz y la No violencia es únicamente Amor. El amor es la corriente subterránea y por tanto no puede ser visto. El amor en el sentimiento es Paz, la bienaventuranza inalterable ante la preocupación y la alegría, los altos y bajos de la vida. El Amor en el entendimiento es la No violencia y es el respeto y la reverencia por toda la creación. El Amor en acción es la moralidad y la Rectitud, es  brindar un servicio desinteresado a todos los necesitados sin deseo de recompensa.

La Verdad, la Paz, la Rectitud y la No violencia no existen separadamente. Dependen esencialmente del Amor.”

“La característica del hombre es el Amor.

Su naturaleza es Amor.”

En la filosofía de Sathya Sai Educare, el Amor es el Valor Humano. Por supuesto, este no es un amor romántico ni un amor emocional o cariñoso, ya que éstos no pueden pasar las pruebas exigidas por las cuatro puertas.

El Amor como Valor Humano es la característica indispensable para ser humanos: es indispensable, lo impregna todo, es inmutable y único. Único, no porque este Amor se encuentre sólo en los humanos, sino porque sólo los seres humanos podemos tomar conciencia de nuestra realidad como Amor.

Esto establece inmediatamente una paradoja que debemos enfrentar. A pesar de que somos humanos y que el Amor es nuestro Valor y se halla a nuestra disposición las veinticuatro horas del día, muchas veces desconocemos su presencia en nuestra vida. Nos afanamos en perseguir la felicidad en el mundo y, sin importar cuan exitosos seamos en este emprendimiento, nos parece que jamás alcanzaremos lo que buscamos.

Dijimos que la naturaleza del hombre es Amor y éste es el gran tesoro que el hombre posee en su interior, desde el comienzo hasta el final de su existencia. Pero el hombre pierde la conciencia de este Amor.

La sal no aspira a quemar. La sal sólo es sal cuando es salada, cuando manifiesta su propio valor. De igual manera, sólo podemos ser verdaderamente humanos cuando somos Amor, cuando manifestamos Amor y vivimos en Amor dado que este es el Valor Humano.

Si el Amor es nuestro Valor y sin este Amor no somos realmente humanos, ¿por qué necesitamos un Programa de Educación en Valores Humanos? ¿Cómo vamos a aprender algo que ya somos?

Los seres humanos necesitamos redescubrir nuestra verdadera esencia.

Debido a que en cierto aspecto hemos olvidado este Amor que somos a lo largo de la senda de nuestra vida, hemos de volver sobre nuestros pasos para recordarlo.

Cuando el fuego consume un material, queda cubierto por cenizas y aparenta desaparecer bajo éstas. Pero en cuanto se soplan las cenizas, el fuego reaparece. El fuego estuvo siempre allí, ya sea en estado latente o patente. De igual manera, el Valor Humano del Amor está cubierto por las cenizas del egoísmo, y el ser humano olvida así su propia naturaleza. El egoísmo es en verdad nuestro peor enemigo y asume distintas formas, como envidia, codicia, ira, odio, lujuria y celos.

El hombre egoísta piensa sólo en sí mismo y ama sólo por conveniencia. Cuando una persona corre tras la felicidad externa, cada deseo satisfecho conduce a un nuevo deseo. De este modo, siempre se siente insatisfecha y descontenta, ya que la búsqueda jamás parece llegar a su fin.

Ahora bien, el Valor Humano es Uno: el Amor. Pero así como el azúcar se llama de distintas maneras según la forma que toma, el Amor recibe diferentes nombres según la facultad humana en la que se manifiesta: el pensamiento, la acción, la emoción y la comprensión.

“Amor en el pensamiento es Verdad.

Amor en la acción es Rectitud.

Amor en la emoción es Paz.

Amor en la comprensión es No violencia.”

Cuando las facultades humanas se nutren con el Valor Humano del Amor como una corriente invisible, se convierten en el medio para manifestar la Verdad, la Rectitud, la Paz y la No violencia. Estos valores son la esencia del Programa Sathya Sai Educare.

Facultades humanas

• Pensamiento y lenguaje

• Acciones

• Emociones

• Comprensión

Educare

• Amor en el pensamiento es Verdad

• Amor en la acción es Rectitud

• Amor en la emoción es Paz

• Amor como comprensión es

No violencia

Entonces, la Verdad, la Rectitud, la Paz, el Amor y la No violencia son la base de Educare, la Educación Sathya Sai en Valores Humanos, y a su vez, constituyen diversas manifestaciones de un mismo y único Valor.

“Muchos están confundidos sobre cuál es el Valor más importante de los cinco Valores Humanos. El Amor es de máxima importancia entre los Valores Humanos. Está en nosotros desde el preciso momento en que nacemos.”

Con estas palabras, podemos resumir esta primera parte diciendo que el Amor es el Valor Humano absoluto. La Verdad, la Rectitud, la Paz y la No violencia son manifestaciones de este mismo Amor cuando se expresa a través de las diferentes facultades humanas; por lo tanto, también son Valores absolutos.

Hay una unidad intrínseca entre estos cinco Valores Humanos, y ciertamente podemos concluir que son sólo uno: el Valor del Amor.

 

2 Responses to “En busca del Valor Humano”

  1. mariuge70 Says:

    Este articulo es un aporte maravilloso a mis trabajos escolares . Mil gracias!


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