Fernanda Raiti

Educación en Valores Humanos. Comunicación Social

Comunidades origniarias febrero 4, 2010

Con ojos nativos

Un proyecto temático curricular en torno a las Comunidades Originarias de América

Presento a continuación propuestas para desarrollar proyectos temáticos relacionados con las comunidades nativas de los Collas, los Mapuches y los Guaraníes. Este trabajo forma parte de un Proyecto Educativo Temático que realicé para una institución que deseaba profundizar en el estudio de las comunidades originarias de América bajo el lema “Toda la Tierra es una sola Alma”. También forma parte de las investigaciones y escritos que desarrollé para la editorial Longseller, donde participé redactando las propuestas pedagógicas de la colección de Mitos, Leyendas, Cuentos y otros relatos.

Descubrir la forma en que las comunidades nativas de América observan, comprenden y se relacionan con el mundo puede formar parte de un fascinante proyecto educativo, que permita a los chicos apreciar la viva y variada riqueza que late en sus tradiciones, leyendas y relatos. Esta tarea también puede brindarles herramientas para profundizar y promover la unidad entre todos los seres humanos, basada en el respeto y el festejo por la diversidad cultural.

Compartimos aquí ideas y propuestas que pueden servir para que este proyecto despliegue su belleza libremente, como lo hacen los cóndores por sobre la cordillera andina y los majestuosos ríos en nuestras selvas tropicales. La invitación es también a descubrir y disfrutar del mundo que los nativos de América aman y habitan.

Las propuestas son independientes y pueden ser usadas por separado, pero están relacionadas unas con otras, en el marco de un proyecto que puede extenderse durante varios meses, abordando ejes temáticos y contenidos de todas las áreas de aprendizaje.

(Lo escribí para la colección Mitos, leyendas y otros relatos…, Longseller, Buenos Aires, 2002).

El comienzo

En busca de un nombre, una identidad, un destino

Una primera actividad es la de pensar un nombre para el proyecto y escribirlo como título de una gran cartulina que permanecerá en el aula y se irá completando a medida que se desarrollen las siguientes actividades.
Se puede entonces jugar al torbellino de preguntas. Consiste en proponer que cada chico o grupo plantee la mayor cantidad de preguntas posibles respecto a las comunidades nativas de América. Todas ellas serán registradas en la cartulina, no importa cuan “poco acertadas” puedan parecer.
Es importante que en este primer momento el maestro sea un simple “mediador”, sin corregir ni destacar nada en particular, permitiendo que los chicos logren plasmar sus propias ideas, por erróneas o limitadas que parezcan.

A medida que se avance en el proyecto los chicos irán descubriendo nuevos datos. Probablemente, notarán con entusiasmo que son ellos mismos los que pueden ahora responder con claridad a las inquietudes planteadas en el torbellino de preguntas, sintiéndose así responsables de su propio aprendizaje.
Es interesante reflexionar sobre el proceso y los resultados de esta actividad.
¿Pudieron responder a todas las preguntas que se habían planteado?

¿Puede haber más de una respuesta a un mismo interrogante? ¿Hay preguntas “inapropiadas” o acaso incluso las que parecen “estar mal” permiten reflexionar y abordar el tema desde nuevas posturas?
Es posible que en el torbellino de preguntas hayan surgido interrogantes centrados exclusivamente en las comunidades nativas en particular y no en su relación con la propia cultura o con otras culturas. Este sería un buen momento para hacérselo notar a los chicos y proponerles ampliar su perspectiva y su capacidad de investigación social y cultural.
Además, este es un ejercicio que permite abordar de manera muy positiva los prejuicios que puedan presentarse en el aula respecto a otras comunidades, favorece la apertura a nuevos horizontes y nutre el respeto y la auténtica convivencia entre culturas.
Los Collas

De Sapos, serpientes y otros asuntos meteorológicos

Los collas, así como la gran mayoría de las comunidades nativas americanas, observan atentamente ciertos hechos de la naturaleza con el fin de poder predecir el clima e intentar modificarlo en caso de creerlo necesario. Utilizan para ello los más diversos recursos. La gente de los Valles Calchaquíes se interesa especialmente en la lluvia, dado que sufren anualmente de extensas sequías.

Cuando falta el agua, buscan por ejemplo a un sapo debajo de las piedras y lo cuelgan cabeza abajo de un algarrobo, exigiéndole que haga llover para liberarlo.

La lluvia es anunciada por múltiples señales, tanto del mundo animal como del vegetal, como cuando el algarrobo destila resina y hace un ruido característico conocido como “quejido”.

Ante la tormenta desatada, se cree que se hallarán serpientes en los lugares en donde cayeron rayos y se compara a los relámpagos con grandes culebrones de fuego que se sacuden en zig-zag.

Para apaciguar la tempestad, se utilizan hachas de metal y ciertas palabras secretas.

Finalmente, cuando todo vuelve a la calma, se recomienda no señalar el arco-iris, porque se tuerce el dedo.

Si bien algunas de estas creencias pueden parecer descabelladas, responden a un marco cultural particular y son muy significativas dentro de su contexto. Desde esta comprensión, será sin lugar a dudas muy divertido para los chicos el investigar las creencias de su propia región respecto al clima y a las posibilidades de controlarlo.

Primero que nada, se puede poner bajo la mira a las metodologías científicas que se utilizan para predecir el clima y ver en qué medida logran su objetivo. ¿Son acaso más certeras o también tienen sus falencias? Luego podrán abocarse a recopilar datos de la comunidad, encuestando a familiares, vecinos y conocidos para averiguar cómo cada uno de ellos se da cuenta que “va a llover”, que “hoy a la noche hiela” o que “va a hacer calor toda la quincena”, por dar tan sólo algunos ejemplos. La tarea siguiente es clasificar la información y compilarla ordenadamente en un libro que se titule: “La Verdad sobre las Creencias Climáticas” o cualquier otro título que elijan en conjunto.

Como cierre, sería especialmente significativo que los chicos observen atentamente la naturaleza y su entorno en busca de “indicios climáticos”. Ciertas intervenciones del docente facilitarán este proceso, por ejemplo, al preguntarles ¿Qué me pueden contar sobre la temperatura de esta mañana?¿Cómo creen que estará el clima hoy a la tarde? ¿Cómo se dieron cuenta?

Comenzarán así a vincularse positivamente con su propio medio ambiente, “comprendiendo su lenguaje” e interactuando con él.

Los Guaraníes

¡A jugar!

Una forma de conocer y comprender a los niños nativos, es disfrutar con sus juegos.
Los juegos con hilos sostenidos entre los dedos de las dos manos para formar figuras es uno de ellos. Las figuras típicas formadas por los mbyá-guaraní de Misiones son “cuna de broma”, “cola de pato” y “pata de ñandú”. ¿Cómo serán? Pueden investigarlo en la biblioteca o bien inventarse nuevas formas y ponerles nombre.
Una ronda donde todos se toman de los dedos índices y comienzan a dar vueltas cada vez a mayor velocidad hasta que alguien no puede mantenerse y se rompa la rueda en medio de las risas generales es otro juego típico de esta comunidad.
Las muñecas hechas con materiales autócotonos como cera, barro cocido o crudo, madera blanda, trapo e incluso hojas de palmera representan a las niñas guaraníes, con vestimentas y rasgos típicos. ¿Se animarían a hacer sus propios muñecos?
La pelota de goma, forrada o no en cuero, es también patrimonio de las naciones americanas desde hace 3500 años, por lo que no es sorprendente que los guaraníes disfruten tanto ¡de jugar al fútbol!, deporte que al parecer tiene también su origen en América. Sería muy divertido para toda la clase hacer un torneo, destacando que en la comunidad guaraní, las decisiones del referí y los resultados eran inapelables y respetados por todos, por lo que el juego se desarrolla en un clima de gran armonía.

Los Mapuches

La armonía del amor responsable

Las palabras en mapudungun (lengua mapuche), su relación con la naturaleza innata de lo que nombran y su vinculación con el mundo interior de los hombres no son plausibles de ser simplemente traducidos a otro idioma. Son experiencias más que meros significados arbitrarios. La siguiente armonización invita a los chicos a comprender íntimamente esta vivencia.

Si la técnica de la harmonización ya ha sido usada anteriormente con los chicos, todos conocerán su modalidad. De lo contrario, sería bueno leerla varias veces antes, hasta sentir confianza y comodidad para presentarla en la clase. Si el grupo nunca hizo una armonización antes, es importante anticipar en qué consistirá la actividad y que se trata de un ejercicio individual, que permitirá a cada uno descubrir el mundo mapuche en su interior. No es indispensable que todos sigan al pie de la letra las consignas (cerrar ojos puede ser difícil para algunos, etc.), pero sí es necesario mantener un cierto clima de calma y silencio para que sea efectiva.
“Me siento en una posición cómoda, con la espalda derecha y las manos relajadas, cerrando los ojos. Voy a concentrarme en mi respiración, en cómo entra y sale el aire por la nariz, serenándome, sintiendo que en cada inhalación me lleno de quietud y de paz y que en cada exhalación dejo ir, junto con el aire, cualquier preocupación que pueda inquietarme.
Inhalo una vez más y me imagino dentro mío una luz muy bella y transparente. Veo la luz en mi pecho, siento su suavidad y esto me da mucha alegría. Es una luz especial que nace como el sol al amanecer, llenándolo todo de una claridad serena y pacífica. La luz es como un rayo de sol, que se expande iluminando todo mi ser. Es tan linda y tan brillante mi luz, que me dan ganas de compartirla con todos. Siento que quiero brindarle esta luz a una persona en particular. Puede ser un familiar, un amigo, un maestro, un vecino, o a quien yo elija. La luz en mi interior crece cada vez más, hasta llegar al corazón de esta persona, llenándolo también de luz. Puedo ver la luz brillar con transparente luminosidad en su interior. Mi luz y su luz brillan unidas y son una misma luz. Así, los dos sentimos una gran paz y agradecimiento por lo que compartimos.
Sabiendo que mi luz se mantendrá encendida y que siempre podré compartirla con todos, muy lentamente vuelvo a concentrarme en mi respiración, en cómo entra y sale el aire por mi nariz y cuando estoy listo, puedo abrir los ojos, para encontrarme nuevamente en mi clase.”
Una vez terminada la armonización, cada chico puede hacer una ilustración del momento en que compartió su luz con otra persona, manteniendo el clima de serenidad. Después pueden poner en común cómo le fue a cada uno. Se les puede contar, entonces, que el mapuche le llama amor a esta luz. La palabra en mapuche es ayün o aiñ y significa “tengo los ojos despiertos ante tu luz” o quizás también “he dejado amanecer mi sol interno”. Ayün no tiene sinónimos: el afecto, el querer o el apreciar son cosas muy distintas y no pueden compararse con el amor.
A los chicos les sorprenderá saber de la ausencia de la palabra “no” en un idioma tan rico y complejo como el mapudungun. El mapuche está abierto a que todo sea posible, desconociendo por tanto la negación. ¿Cómo dirán entonces los mapuches “no te amo”? Si se le recuerda a los chicos una vez más el significado de ayün, muy probablemente ellos mismos sean capaces de acercarse a la respuesta.
Sí, ñelay ayün significa simplemente: “por ahora mis ojos se durmieron para la visión de tu luz transparente”.
El mapuche se hace así responsable por no amar a otros, declarando en sus propias palabras la necesidad de despertar su mirada ante la luz de quienes lo rodean.

¿Cómo podrían ahora todos en el aula o en la escuela generar un espacio en el que cada uno se haga responsable de su propia visión del mundo y de los otros?

 

2 Responses to “Comunidades origniarias”

  1. daniela alarcon Says:

    es muy linda interesante la propuesta, nos gustaria conocer mas para poder tener herramientas para formular cartillas de alfabetizacion para jovenes y adultos originarios de la provincia de jujuy.

    • fermaria Says:

      Hola Dani, gracias por ponerte en contacto. Te cuento que mi especialidad es la educación en Valores Humanos, no la alfabetización. Algo bueno que tiene ir poniéndose viejo (si es que hay algo bueno!) es que uno sabe mejor lo que no sabe. Me gustaría que me cuentes de qué se trata su proyecto y ver si desde mi ámbito de conocimiento hay algo que pueda aportar para ayudar. ¿Qué tipo de cartillas desean desarrollar? ¿Como material pedagógico?
      Te cuento que justo este martes 16 de agosto habrá un seminario muy, muy interesante sobre alfabetización: Todos pueden aprender a leer. (Hasta donde sé, se utiliza una novedosa y muy efectiva técnica reforzando con movimientos de los dedos el sonido de cada letra. ¡Yo asistiré para saber más!). Te paso el link para que veas de qué se trata:
      http://amoryjuego.wordpress.com/2011/08/08/todos-pueden-aprender-a-leer-seminario-de-katrin-rabanus/

      Sigamos en contacto, con mucho cariño,
      Fernanda


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